La vida es para hacer milagros
En el corto tiempo que pertenezco a Oxfam me siento muy contento y satisfecho de pertenecer a esta gran familia, Oxfam se han propuesto realizar una de las más arduas tareas de los últimos años. Te contaré: En Oxfam creemos que todos podemos cambiar el mundo y estamos actuando para hacer de el un lugar mas justo, solidario y de paz y una de las maneras de ayudar a cambiar el mundo es cambiar actitudes, las mías y las tuyas. Me propongo que al término de la lectura, estés convencido de lo que te he contado.
Al grano. La sociedad nos prepara para la vida. Estamos viviendo la época de la computadora, la cibernética, medios audiovisuales, niños genios, universidad a distancia... En fin: ¿qué no estamos haciendo para sacarle «el jugo» al ser humano? Todo esto y más, para mí, está perfecto.
Ahora bien, me temo que la sociedad se olvida de lo más importante, es decir, se olvida de enseñarnos a realizar milagros. La vida es para hacer milagros. La vida no está para sentarse a esperar a que Dios haga milagros espectaculares, a que El resuelva nuestros problemas. Yo creo que la vida está para que cada uno de nosotros la llenemos de pequeños detalles, que no son otra cosa que milagros.
Nos han contado que lo espectacular de la vida está en devolver la vista a un ciego y nos afanamos por ser uno de esos privilegiados que espectacularmente le devolvemos la vista a un ciego. Sin embargo, nada nos interesa el devolver la felicidad a un amargado. Pienso que más prodigioso que multiplicar los panes es el saber distribuirlos con equidad y con justicia.
Nos asombra el cambiar el agua en vino, cuando lo auténtico y necesariamente milagroso está en cambiar el egoísmo reinante en fraternidad, en construir cada día un milagro de amor, pequeños detalles de nuestra vida cotidiana que transforman por completo a la sociedad. Y es que el milagro de amar pueden hacerlo todos, el niño, el joven, el adolescente, la persona anciana...
Fíjate en esto. A un hombre se le puede privar de todo, menos de una cosa: de la capacidad de amar. Un ser humano puede sufrir un accidente y nunca más volverá a caminar; sin embargo, ningún accidente, ninguna enfermedad puede llegar a destruir la capacidad que tenemos todos los seres humanos de amar. Puede amar el paralítico, el moribundo, el condenado a muerte. Esta capacidad está unida al alma del ser humano, capacidad que puede conservar hasta el más miserable de los seres humanos.
Sólo hay una cosa que puede maniatar el corazón del hombre, por lo tanto maniatar la capacidad de amar: el egoísmo. Pido desde aquí, a quien competa, que nos deje desarrollar nuestra más genuina y esencial capacidad humana: amar.
Nuestros médicos y científicos nos explican cada día con más precisión cómo funciona el hombre y cada día hay más personas desconcertadas esperando que una persona generosa los comprenda.
Para ser un científico hay que estudiar y pensar, para ser un buen hombre generoso hay que vivir y amar.
Los hombres se sienten cada vez más solitarios porque sobran científicos que lo explican todo y faltan hombres generosos que los comprendan. Los científicos podrán ayudarnos a durar más tiempo y a vivir más confortables.
Sólo los hombres generosos nos ayudarán a descubrir el sentido de la vida.
Que Dios nos bendiga.
Un cordial saludo a la distancia,
Erick Correa

Liz dijo
Mira Erick, si q tienes inspiracion!!! - son estas pequeñas cosas los q pueden hacer MUUUUCHOOOO!!! porq hoy en día las personas son frias, no saben mirar a las personas que estan a su alrededor. . .
11 Febrero 2009 | 02:25 PM